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Sábado: 1a. Semana - Tiempo de Adviento

"Ya no volverás a llorar.  El Señor misericordioso te responderá.  Con tus oídos oirás detrás de ti una voz:  'Éste es el camino. Síguelo sin desviarte'.  El Señor mandará su lluvia  Para la semilla que siembres.  La luz de la luna será como la luz del sol",  Dijo el Señor a través de Isaías.  (Isaías 30, 19-21.23-26)  Señor, nos venga el Cristo glorioso.  Él establecerá definitivamente  Tu reinado de amor y de justicia.  No nos desviaremos del camino asignado.  Caiga sobre nosotros lluvia de bendiciones  Sea la tierra humedecida de Tu misericordia.  La noche oscura sea iluminada  Por la luna llena de Tu Gracia y poder. 

Viernes: 1a. Semana - Tiempo de Adviento

"Aquel día los sordos oirán,  Los ojos de los ciegos verán,  Y los pobres se gozarán,  Porque ya no habrá opresores.  Al ver Jacob mis acciones  Santificará Mi Nombre.  Los extraviados de espíritu entrarán en razón",  Dijo el Señor a través de Isaías.  (Isaías 29, 17-24)  Señor, admitimos ante Ti  Nuestra sordez, ceguera y pobreza.  Para el encuentro con el Cristo que viene,  Ábrenos los oídos y ojos del corazón,  Y enriquécenos con la riqueza de Tu amor.  Entonces finalmente entraremos en razón.  Nos invada un gozo sin fin,  Y no cesará Tu alabanza en nuestros labios. 

Jueves: 1a. Semana - Tiempo de Adviento

Aquel día se cantará este canto:  "Tenemos una ciudad fuerte.  Abran las puertas para que entre  El pueblo que se mantiene fiel.  Confíen siempre en el Señor,  Porque Él es nuestra fortaleza.  A la ciudad excelsa la arrojó hasta el polvo  Donde la pisan los pies de los humildes".  (Isaías 26, 1-6)  Señor, doblega nuestro orgullo,  Ayúdanos a superar nuestra prepotencia.  No queremos ser la ciudad de la soberbia,  Sino la ciudad de la humildad y confianza en Ti.  Por ocasión de la venida gloriosa de Cristo,  Queremos ser un pueblo justo y fiel.  La fe sea nuestras murallas  Y la justicia nuestros baluartes. 

Miércoles: 1a. Semana - Tiempo de Adviento

"El Señor preparará un festín  Con platillos suculentos para los pueblos,  Con vinos exquisitos y manjares sustanciosos.  Él arrancará en este monte el paño  Que oscurece a todas las naciones.  Destruirá la muerte para siempre.  Enjugará las lágrimas de los rostros",  Dijo el Señor a través de Isaías.  (Isaías 25, 6-10)  Señor, esperamos a nuestro Salvador,  El que vino humilde por vez primera  Y vendrá glorioso el último día.  Misteriosamente Le encontramos  En la Eucaristía de cada día,  Nuestro diario festín de Pan y Vino,  Una anticipación en el presente  De lo que nos está reservado en los Cielos.

Martes: 1a. Semana - Tiempo de Adviento

Brotará un renuevo del tronco de Jesé.  Sobre él se posará el espíritu del Señor.  Defenderá con justicia al desamparado.  Habitará el lobo con el cordero,  El niño jugará sobre el agujero de la víbora.  Está lleno el país de la ciencia del Señor.  La raíz de Jesé se alzará,  La buscarán todas las naciones.  (Isaías 11, 1-10)  Señor, nuestro mundo anda dividido.  Personas y grupos avanzaron a los extremos.  Hay mucha violencia en palabras y gestos.  Solos no logramos alcanzar la justicia.  Nos autodestruímos y también al mundo.  Decimos: Maranatá, ven, Señor Jesús.  Tú eres el renuevo del tronco de Jesé.  Vuelve al mundo trayendo Tu salvación. 

Lunes: Fiesta - San Andrés, apóstol

"Hay que creer con el corazón  Para alcanzar la santidad  Y declarar con la boca  Para alcanzar la salvación.  ¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes  Al mensajero que trae buenas noticias!  No todos han creído en el Evangelio",  Escribió Pablo a los cristianos de Roma.  (Romanos 10, 9-18)  Señor, bendito seas por los mensajeros  Que desparramaron buenas noticias por doquier.  Bendito seas por el apóstol San Andrés  Y por quienes déjanlo todo por Cristo,  Dejan a sus familias por el Evangelio.  También facilitaremos a los demás  La Buena Noticia de Jesucristo,  A fin de que, creyendo en Él, se salven. 

Domingo: 1a. semana - Tiempo del Adviento

¿Por qué, Señor, nos has permitido  Alejarnos de Tus mandamientos?  Ojalá rasgaras los cielos y bajaras.  Jamás se oyó decir que otro Dios  Hiciera tales cosas en favor  De los que esperan en Él.  Estabas airado porque pecábamos.  Señor, somos el barro y Tú el alfarero.  (Isaías 63, 16b-17.19b; 64, 2b-7)  Señor, llegada la plenitud de los tiempos,  Atendiste el clamor de Tu pueblo y, por fin,  Enviaste al mundo el Salvador, Jesucristo.  Él rescató de la muerte a los pecadores.  Atiende, Señor, ahora, nuestro clamor  Para que se cumpla el tiempo  De la venida gloriosa de Jesucristo,  La cual adelantamos practicando Tu Voluntad.